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GLUCOGOOD®

Nº 1 en el control del Síndrome Metabólico

Droga:
Metformina

Composición:
Cada comprimido recubierto de GLUCOGOOD® 850 mg contiene: Metformina Clorhidrato 850 mg, povidona, croscarmellosa sódica, estearato de magnesio, copovidona, hidroxipropilmetilcelulosa, dióxido de titanio, polietilenglicol 6000, talco.
Cada comprimido recubierto de GLUCOGOOD® 1000 mg contiene: Metformina Clorhidrato 1000 mg, povidona, croscarmellosa sódica, estearato de magnesio, copovidona, hidroxipropilmetilcelulosa, dióxido de titanio, polietilenglicol 6000, talco.


Acción Terapéutica:
Antihiperglucemiante oral.


Posología:
No hay ningún régimen de dosis fija para el manejo de la hiperglucemia en la diabetes con ningún agente farmacológico, incluyendo a la Metformina. La dosis de Metformina debe ser individualizada sobre la base de la efectividad y la tolerabilidad mientras no se exceda la dosis máxima diaria recomendada de 2.500 mg. La Metformina debe ser administrada en dosis divididas con los alimentos y la dosis de comienzo debe ser baja con una escala de crecimiento gradual para reducir los efectos gastrointestinales y permitir la identificación de la dosis mínima requerida para un control glucémico adecuado. Durante la iniciación del tratamiento y la titulación de la dosis, debe emplearse la glucemia en ayunas para determinar la respuesta terapéutica a la Metformina e identificar la dosis efectiva mínima del paciente. La HbA1c debe ser medida en intervalos de 3 meses. El objetivo terapéutico debe ser la reducción de la glucemia en ayunas y obtener niveles de HbA1c cercanos a lo normal o dentro de lo normal empleando la dosis efectiva mínima de Metformina ya sea como monoterapia o asociada con otro agente antidiabético. El monitoreo de la glucemia y la HbA1c podrá permitir la detección del fracaso primario y secundario (cuando se pierde después de un período de efectividad la actividad terapéutica). La administración a corto plazo de la Metformina puede ser suficiente durante períodos de pérdida transitoria de control en pacientes habitualmente bien controlados con dieta. Esquema de dosis recomendado: en general, las respuestas clínicas significativas no son vistas a dosis inferiores a 1.500 mg por día. Sin embargo, se aconseja emplear una dosis baja de comienzo e incrementar gradualmente la dosis para minimizar efectos indeseables. La dosis de comienzo de la Metformina es de 500 mg dos veces al día, 850 mg una vez al día o 1.000 mg una vez al día durante las comidas. La dosis se incrementa de a 500 mg por semana, 850 mg cada dos semanas o 1.000 mg en dos semanas hasta una dosis diaria total de 2.000 mg administrada en dosis divididas. Se puede también administrar a los pacientes desde 500 mg dos veces al día, hasta 850 mg dos veces al día luego de 2 semanas. Para los que requieran un control glucémico adicional, debe emplearse la Metformina hasta una dosis máxima de 2.500 mg. La dosis de 2.000 mg por día puede ser mejor tolerada administrada con los alimentos en dos a tres tomas diarias. Empleo concomitante con sulfonilureas: si los pacientes no responden a cuatro semanas de tratamiento con la dosis máxima de Metformina, debe considerarse la adición gradual de una sulfonilurea oral, continuando con la dosis máxima de Metformina a pesar que haya existido fracaso primario o secundario a la sulfonilurea previa. Los datos farmacocinéticos de interacción con sulfonilureas sólo están restringidos a la glibenclamida. Con la administración concomitante de Metformina y sulfonilureas, puede alcanzarse el control glucémico ajustando la dosis de cada fármaco. Debe tratar de obtenerse el efecto normoglucemiante con la dosis mínima de cada droga. Con la administración conjunta el riesgo de hipoglucemia asociado a sulfonilureas se mantiene o puede incrementarse. Deben por lo tanto tomarse precauciones adecuadas. Si los pacientes no logran una respuesta satisfactoria en uno a tres meses de tratamiento concomitante con la dosis máxima de Metformina y sulfonilureas oral, debe considerarse un tercer fármaco las Glitazonas (o bien Metformina más Glitazonas) o bien agregar tratamiento insulínico y o discontinuarse los agentes hipoglucemiantes orales. Tratamiento concomitante con insulina: la Metformina no reemplaza jamás a la insulina, pero asociada a ésta puede permitir la reducción de la dosis y lograr mejor estabilización de la glucemia. La dosis de insulina debe ser continuada hasta la iniciación del tratamiento con Metformina. La dosis inicial de Metformina debe ser de 500 mg una vez por día en pacientes con insulinoterapia. Para quienes no responden adecuadamente, la dosis de Metformina debe ser incrementada en 500 mg, después de una semana en otros 500 mg y así cada semana hasta alcanzar el control glucémico. La dosis diaria máxima recomendada es de 2.500 mg. Se recomienda que la dosis de insulina debe reducirse 10 a 25% cuando la glucosa en ayunas es inferior a 120 mg/dl en pacientes que reciben la insulina y la Metformina. Los ajustes ulteriores deben individualizarse en base a la respuesta antihiperglucémica. La Metformina no está recomendada en el embarazo o en pacientes pediátricos, excepto aquellos casos indicados por pediatra especializado en diabetología. La dosis inicial y de mantenimiento de la Metformina debe ser conservada en pacientes mayores debido al potencial de disminución de la función renal. Generalmente en los ancianos no se debe emplear la dosis máxima de Metformina. Debe monitorearse la función renal para ayudar a la prevención de la acidosis láctica. En pacientes debilitados o mal nutridos la dosis debe ser siempre conservadora y basada en una evaluación cuidadosa de la función renal. Poblaciones específicas de pacientes: GLUCOGOOD® no está recomendado en el embarazo o en pacientes pediátricos. Las dosis inicial y de mantenimiento de GLUCOGOOD® debe ser conservadora en pacientes de edad avanzada, debido a la posibilidad de reducción de la función renal en esta población. Todo ajuste de dosis debe basarse en la evaluación cuidadosa de la función renal. En general, los pacientes de edad avanzada no deben recibir la dosis máxima de GLUCOGOOD®. El monitoreo de la función renal es necesario para actuar en la prevención de la acidosis láctica, particularmente en la tercera edad. En pacientes debilitados o mal nutridos, la dosis debe ser conservadora y basada en la evaluación cuidadosa de la función renal. Se deberá ingerir los comprimidos enteros durante o después de las comidas, sin masticar.


Presentaciones:
GLUCOGOOD® 850 mg: envases con 30 y 60 comprimidos recubiertos.
GLUCOGOOD® 1.000 mg: envases con 60 comprimidos recubiertos.


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