Tienen menos del 5% del mercado de medicamentos. Los remedios de marca llegan a ser hasta el 444% más caros. Aun así, poco más de 4 de cada 100 fármacos vendidos son genéricos. Pero en hospitales y sanatorios representan el 70% del total.
Aunque en 2002 el Congreso sancionó una ley que obliga a los médicos a recetar medicamentos por el nombre de la droga y no por marca comercial, los argentinos siguen comprando casi exclusivamente fármacos de marca: de los 525 millones de cajas de remedios que se vendieron en el país en el último año, apenas 22 millones eran de genéricos, según datos de la consultora especializada IMS. En criollo: sólo 4 de cada 100 medicamentos que se venden en las farmacias son genéricos. Y eso que la diferencia de precio que tienen con los de marca es en muchos casos muy elevada.
El conocido remedio antivomitivo Reliveran en gotas, del laboratorio Novartis, se vende en farmacias a 25,16 pesos. Su principio activo es la metoclopramida. El laboratorio Veinfar comercializa un genérico de este medicamento, con la misma presentación que el Reliveran, a 4,62 pesos. La diferencia entre uno y otro es del 444 por ciento. El ansiolítico Rivotril (lo produce Roche y su droga es el clonazepam) cuesta 36,32 pesos en su presentación de 0,50 mg. por 30 comprimidos. El que produce el laboratorio Cevallos vale 14,66 pesos, es decir la diferencia entre uno y otro es del 147 por ciento.
La pregunta del millón es si un fármaco más caro es equivalente de otro más económico. "No importa la marca o quien lo produzca, la ANMAT certifica la calidad de todos los medicamentos, garantizando así su eficiencia y eficacia", dijo Fernando Avellaneda, viceministro de Salud de la Nación.
También Guillermo Fabra, presidente de CAPGEN, la Cámara que agrupa a los laboratorios de genéricos, aseguró que los medicamentos genéricos son "equivalentes" a los de marca y que "cumplen con la legislación que existe en el país". Para demostrar la eficacia de sus fármacos otras fuentes de CAPGEN agregaron: "El 70 por ciento de los medicamentos que se usan en hospitales y sanatorios son genéricos. Si para las instituciones son buenos, ¿por qué no lo serían también para la gente?".
En CILLA, la cámara que integran los mayores laboratorios farmacéuticos argentinos, se excusaron de responder las consultas de Clarín: "Nuestro vocero está fuera del país", argumentaron. En CAERME, que agrupa a los laboratorios extranjeros, directamente no contestaron los llamados de este diario.
El ex ministro de Salud Aldo Neri fue uno de los diputados que votó, hace 7 años, la ley de prescripción por genéricos. Pero hoy Neri critica que no haya un ente regulatorio que verifique la equivalencia terapéutica de diferentes fármacos: "Ante la falta de aval y garantías en la fabricación de genéricos, médicos y pacientes se terminan inclinando por la marca porque es más fiable". Y agregó: "No hay razón científica que pueda explicar (las grandes) diferencias de precios entre los de marca y los llamados genéricos. Es muy grande la disociación entre el costo de producción y el precio de los medicamentos".
José Charreau, directivo de la Asociación de Visitadores Médicos, apuntó que una de las fallas más grandes de la legislación es que "el farmacéutico no está en un rol profesional sino comercial y, si está en condiciones de sugerir algún producto, recomienda la marca que le deja mayor rentabilidad".
Para Federico Tobar, consultor internacional en políticas de salud, "las ventas de genéricos quedaron completamente rezagadas en el país. La Argentina es de los países que menos consumen genéricos en el mundo. Aquí hubo una campaña de desprestigio para que se piense que son sólo talco y la gente terminó creyendo que la calidad del medicamento está garantizada por el precio".
Tobar dio otras razones que explicarían las bajas ventas de los genéricos:
"Las empresas de medicina prepaga no cumplen con la ley y permiten que los médicos prescriban como se les antoje".
"El PAMI tiene un convenio con los laboratorios por el cual sus médicos pueden recetar lo que quieran".
En este último dato parece estar una de las claves de la escasa participación de los genéricos en las ventas. Es que los afiliados al PAMI consumen el 40 por ciento de los medicamentos que se venden en la Argentina.
Otra explicación sería que conseguir los genéricos en farmacias a veces es más difícil que los de marcas conocidas. "La distribución de nuestros productos se realiza fundamentalmente por cada uno de los laboratorios individualmente; existen muy pocas droguerías que distribuyen productos genéricos. Así que por ahora los esfuerzos son individuales más que sectoriales", dijo Guillermo Fabra, de la Cámara de Genéricos.
El Senado podría tratarla mañana
A la espera de una ley de venta en farmacias
Es probable que en su sesión de mañana el Senado finalmente trate el proyecto de ley que establece que los medicamentos, aún los de venta libre como la aspirina y antiácidos, deben venderse exclusivamente en farmacias. La iniciativa ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados.
El proyecto ya tiene dictamen favorable de las comisiones de Salud y de Legislación General. Hoy se prevé que los bloques definan si el proyecto se trata en la sesión de mañana o en una próxima. Según rumores, el proyecto sería aprobado sin cambios, tal como llegó de Diputados.
La iniciativa consiste básicamente en dos cuestiones: la prohibición de la venta de remedios fuera de farmacias y de la existencia de góndolas con remedios al alcance de los clientes en las farmacias, de las que existen en algunas cadenas.
Los laboratorios que producen medicamentos de venta libre descreen de la iniciativa. "Va a ser letra muerta, como prohibir la humedad. Medicamentos como la aspirina se van a seguir vendiendo fuera de las farmacias", dijeron fuentes de la industria. Y añadieron: "Ya en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza está prohibida la venta fuera de farmacias e igual se los puede comprar en kioscos".
Marcelo Peratta, directivo del Colegio de Farmacéuticos de la Capital Federal, se mostró a favor de la iniciativa. "Con esta ley, los medicamentos van a volver a su lugar, la farmacia. Y se va a volver a recuperar el rol del farmacéutico y su vínculo con los medicamentos. Al Estado le cuesta 50.000 pesos formar a un farmacéutico para que después se pueda comprar un medicamento en cualquier lado", explicó.
Fuente: Diario Clarín
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